LA SOCIEDAD TEOSÓFICA (S.T)

“El primer objetivo de la Sociedad Teosófica es la Filantropía. El verdadero Teósofo es un filántropo: ‘no vive para sí mismo, sino para el mundo’. Esto,
y la filosofía, la correcta comprensión de la vida y sus misterios, le
darán la base necesaria y le mostrarán el camino correcto a seguir.”
Mahatma K.H.

 

La S.T. Fue fundada en el año 1875. En ese tiempo se la tildó de peligrosa y revolucionaria; no obstante, fue apoyada por intelectuales, hombres y mujeres mentalmente espirituales y de pensamiento de avanzada.

Hoy la Sociedad Teosófica tiene alcance mundial. Posee una Sede Internacional establecida en Adyar, Chennai India. Existen, además, las  secciones nacionales, cada una de las cuales está compuesta por grupos de estudio llamados Ramas, las que son autónomas.

La Sociedad como tal no tiene ningún credo en especial, ningún cuerpo de creencias obligatorias; sin embargo, sus miembros simpatizan con sus tres objetivos.

¿Qué es la Sociedad Teosófica?     

La S.T. es una fraternidad mundial no sectaria de personas que están buscando seriamente el camino para que toda la humanidad alcance un verdadero estado de felicidad. Diversos elementos extraídos de las religiones, filosofías y ciencias están involucrados en la búsqueda de ese camino. No obstante, ninguno de ellos está resaltado y en todo caso deben ser tomados como hipótesis a verificar.

Analicemos esto con mayor profundidad: la S.T. no es una sociedad religiosa. No tiene Iglesias, Sacerdotes ni gurúes, no posee escrituras consideradas sagradas ni un dogma de fe. Tampoco practica algún tipo de rito ni establece un culto que separe a las personas. Por el contrario, es el punto de encuentro en donde sus miembros, de las más variadas religiones y creencias a lo largo del mundo, aúnan sus esfuerzos en nombre de lo que todos tenemos en común -La Vida Divina- respetando todas las creencias y aprendiendo de cada una de ellas.

En la S.T. se estudian e investigan las distintas religiones en forma comparada, más allá de que sus miembros puedan o no sentirse identificados con Jesús, el Buddha, Zoroastro, Mahoma, o cualquier otro gran Ser que haya realizado alguna labor en el mundo. Cada uno puede seguir perteneciendo a su propia religión, si así lo desea, pues esto es independiente del Trabajo Teosófico siempre y cuando se muestre respeto por cualquier otra opinión. Con respecto a esto la Dra. Annie Besant decía: “La Teosofía nos pide que vivamos nuestra religión, no que la dejemos”.

La S.T. también tiene una perspectiva filosófica que no se limita a una escuela en particular, sino que, del modo antes descripto, estudia y compara las distintas filosofías rescatando de cada una de ellas aquello que contribuya a nuestra propia comprensión y a tornarnos más altruistas e inegoístas.

Por otro lado, existe además un elemento científico, ya que nuestro concepto del universo no es irracional y muchas explicaciones de la ciencia nos permiten comprender el funcionamiento del mismo. En este momento se está dejando la
materialista teoría mecanicista de Newton y se comienza a inquirir en conceptos mucho más “reales”, desde la teoría de la relatividad de Einstein y el advenimiento de la mecánica cuántica.

No obstante admitimos que hay profundidades que trascienden lo racional, consideramos que la mente tiene su propio papel en el desarrollo espiritual por medio de la comprensión, siempre que se mantenga abierta a examinarlo todo sin conclusiones preconcebidas, dogmas o deseos personales que distorsionen la percepción del conocimiento.

“El equilibrio entre todos estos elementos proporciona a la S.T. su carácter” dijo R. Burnier, pues tanto la religión, como la filosofía y la ciencia forman el camino hacia la Verdad y no son antagónicos sino complementarios.

En nuestra Sociedad, no intentamos imponer ningún dogma ni principio a los miembros; a cada individuo se le confiere la libertad de investigar, de ver qué es aceptable para él en el momento presente. “Creemos en la investigación, en la búsqueda del camino para experimentar la Verdad. Hay una aparente debilidad en este planteamiento, pero en realidad confiere fortaleza.”

Cada uno de nosotros es distinto y podemos sentirnos más atraídos por alguno de estos tres aspectos de la Verdad que por otros, según sea nuestra naturaleza mística, científica, filosófica… por tanto, cada cual puede necesitar distintos caminos para crecer, para llegar a ser seres humanos más fraternos. Esta libertad de los miembros, sólo es limitada por el principio de la fraternidad. “Sería más fácil decir: esto es la Teosofía; acéptalo y como buen estudiante que ha aprendido su lección, repítela a los demás. Pero ese no es nuestro modo de proceder.”

La Libertad y la Fraternidad son los pilares fundamentales de la S.T.; y el anhelo sincero y desinteresado por la Verdad, lo que une a sus miembros.

Entre los miembros normalmente se maneja un cuerpo básico de enseñanzas que son parte de la Teosofía, sin ser expuesto para aceptarse en forma de dogma. Estos conceptos representan los principales temas de estudio sugeridos. Sin embargo, la actitud del teósofo debe ser la de buscar la Verdad en todo lo que lo rodea, y no limitarse a esta visión necesariamente incompleta del Universo y de su funcionamiento.

Por otro lado, de ningún modo la S.T. afirma poseer la Verdad en exclusiva o ser la única organización “inspirada” a través de la cual se hayan enunciado los grandes principios. Su particularidad es que intenta establecer la Fraternidad Universal sin ningún tipo de distinción religiosa, ideológica, etc., y que en ella existe la libertad de pensamiento como una resolución oficial, ofreciendo un espacio con todos los elementos necesarios para investigar y construir así nuestro camino de crecimiento. En este sentido, ninguna de las actividades debe dar como resultado una mente cerrada, o que deje que los demás piensen por ella declarando cuál es la verdad.

A través de los años transcurridos desde la fundación de la S.T. miembros como la Señora H.P. Blavatsky nos legaron obras de inmensa sabiduría; sin embargo, según esta resolución oficial, ni H.P.B. ni ninguna otra persona es autoridad cuyas palabras deban ser aceptadas por todos los miembros como una verdad.

Lo que algunas personas han dicho puede ser muy valioso, pero todo se expone a la consideración individual. Cada presentación debe ser investigada, meditada y experimentada en nuestra propia vida; y si luego descubrimos que (al menos para nosotros) tiene sentido, en ese momento adquiere real significado. Con respecto a esto, el Sr. C.W. Leadbeater decía que “una verdad sostenida sin ninguna base propia, es una superstición”.

Podemos decir que la S.T. está compuesta por estudiantes cuyo lazo de unión no está en la profesión de un credo común, sino en la aprobación de sus objetivos, y en su deseo de investigar la Teosofía y de realizar una transformación interna que les permita vencer el egoísmo. Como su asociación se basa en el fundamental respeto del derecho a la libre investigación, los miembros tienen la libertad de aceptar, rechazar, o reinterpretar las enseñanzas de acuerdo con su propio y personal entender.

Debe quedar claro que la S.T. no hace Teósofos. Esto es un trabajo interno y personal que nadie puede hacer por nosotros, como tampoco puede alguien alimentarse por nosotros. El Teósofo se forma a sí mismo en el laboratorio de la vida asimilando las experiencias que le proporcionan los acontecimientos, para lograr la transformación interna.

Dentro de la S.T. hay quienes lo logran y quienes no, pero ella mantiene sus puertas abiertas a todos los que quieran intentarlo.

Es el trabajo de cada uno de nosotros el llegar a ser “verdaderos teósofos” y ayudar a los que están a nuestro alrededor a lograrlo también en un marco de comprensión y fraternidad.